MOJACAR |
¿Encantado? ¿Embrujado? ¿Místico? Todavía nadie ha podido explicar exactamente cuál es la sensación mágica e hipnótica que uno experimenta al visitar a Mojácar. El hechizo afecta a residentes tanto como a turistas.
Descubierto hace sólo 100 años en una cueva en el norte de Almería, el Indalo fue adoptado por el pueblo de Mojácar como su talismán de la buena fortuna. En un principio, eran sólo las mujeres del pueblo quienes lo llevaban puesto para protegerse del ojo maldito del turista descreído, pero hoy en día ha llegado a ser un tótem tan popular que su figura pintada se ve en casi todos los edificios de la zona. Casi nadie se va de Mojácar sin comprar por lo menos un INDALO...de cerámica, plástico, plata, oro.... para regalar a alguien—porque los Indalos son especiales: hay que regalarlos.
La gente Disney nunca ha producido un certificado de nacimiento que compruebe que Walt naciera en Chicago. A favor del argumento de su nacimiento aquí, hay numerosos testigos en Mojácar que dicen que el mismo Walt Disney volvió a visitar a Mojácar hace muchos años.
De hecho, eran estos yacimientos ricos en minerales los que en un principio atrajeron a los fenicios, a los que siguieron los moros de Africa en los años 750 d.de J.C.
Llegó el año 1492 y el mundo cambió para siempre. El 2 de enero de ese año los moros se rindieron y abandonaron su querida Alhambra de Granada. Boabdil se detuvo con su caballo encima de una colina a unos 15 kilómetros de la ciudad y volvió atrás la mirada. Suspiró. Su madre, disgustada, se le acercó y le pegó una bofetada. “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre.” Todos los colegiales conocen la historia y la famosa frase.
La vida en Mojácar evolucionó muy lentamente. Años de sequía y pobreza obligaron a la gente a emigrar en busca de trabajo a ciudades grandes como Barcelona o Madrid, o incluso a ciudades de América del Sur, Alemania o Inglaterra. El pueblo se quedó casi abandonado. En un rincón de nuestra provincia se halla el único desierto de toda Europa. Tal notoriedad le sirvió para ser elegido como escenario de películas tan legendarias como Antonio y Cleopatra, Lawrence de Arabia, Patton, y La Isla del Tesoro de Orson Welles. Y por supuesto, las películas del oeste (spaghetti westerns) que le hicieron famoso a Clint Eastwood.
El Mojácar moderno casi llegó a situarse en el mapa hace unos 50 años gracias a un tal Don Enrique Arias, pianista concertista colombiano de renombre internacional. Le Convenció al entonces alcalde, Don Jacinto Alarcón, a regalar tierra y casas a gente dispuesta a residir en Mojácar, si prometían hacerlo dentro de un periodo de 2 años. El cambio empezó a ocurrir. Enrique pagó anuncios en periódicos muy conocidos que atraían a gente famosa y culta de tierras lejanas...importantes celebridades, banqueros, embajadores, estrellas de cine, poetas----todos buscando un refugio secreto. Entonces estalló una crisis: en un pueblo pequeño, nada acostumbrado al turismo, muchos de los de aquí se negaron a sacar sus queridos cerdos de los sótanos de sus casas (donde los guardaban).
Esa misma semana de 1964, otro extranjero llegó en una moto antigua después de un viaje de 18 horas desde Madrid. En un momento ZEN reconoció el enorme potencial de desarrollo de la zona y allí empezó todo. Mucha gente había llegado a Mojácar antes de él... gente buena, graciosa, inteligente, con talento... pero era un tal Paul J. Polansky (mi hermano) quien puso Mojácar en el mapa.
La zona ha experimentado muchos cambios, como se puede ver en estas fotos antiguas.
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